Cómo Practicar las Excursiones a Pie con Seguridad
Por Michael Russell
El verano es la época en que a la gente le gusta salir al campo. Si estás planeando una excursión a pie por zonas montañosas, hay varias consideraciones especiales que debes tomar en cuenta. Una de ellas es asegurarte que tienes la condición física suficiente para emprender esta clase de viaje.
En ocasiones, los viajeros que no están acostumbrados a altitudes mayores, pueden sufrir de la Enfermedad que provoca la Altitud. Otro término que se da a ésta es el Mal de Montaña, o la hipoxia. Cuando viajes a las montañas, necesitas estar consciente de que tu cuerpo requiere trabajar más para mantener dentro de lo normal los niveles de oxígeno en su torrente sanguíneo, puesto que la presión atmosférica es un 30% inferior a altitudes mayores, debido a que la atmósfera se vuelve menos densa ahí. Si no estás acostumbrado a dichas elevaciones, o si no has dado tiempo para permitir que tu cuerpo se acostumbre a ellas, aclimatándote de manera gradual, los resultados pueden ser graves. Por lo tanto, es buena idea que emprendas tu excursión a pie o de alpinismo hasta después de que hayas pasado uno o dos días en las montañas, en un campamento en la base de las mismas, o en las ciudades cercanas, en un ambiente de descanso relativo.
Los síntomas de la enfermedad por la altitud comienzan con fatiga, pérdida del apetito, insomnio y avanzan hasta convertirse en debilidad, dolor de cabeza y, algunas veces, náusea y vómito. Después de pasar unos cuantos días a una altitud mayor, los dolores de cabeza pueden aumentar y convertirse en lagunas mentales, los oídos zumban y se experimenta dificultad para mantener el equilibrio y caminar. Cuando los síntomas iniciales se reconocen y se tratan, puede ser que la enfermedad avance. Su tratamiento incluye guardar reposo, e ingerir líquidos y analgésicos para aliviar los dolores de cabeza. Los somníferos pueden agravar este problema, por lo que deben evitarse. La importancia de la "hidratación" o ingestión de agua, nunca se puede enfatizar lo suficiente. El beber suficientes líquidos ayuda a que la mayor parte de los síntomas mejoren con prontitud. También es importante guardar suficiente reposo, en cualquier situación cuando el cuerpo se encuentra estresado.
La forma más leve de falta de oxigenación se conoce como hipoxia; su forma más severa y que pone en riesgo la vida se conoce como edema pulmonar y/o edema cerebral. Estas dos últimas condiciones son raras, pero se pueden convertir en motivo de preocupación en el caso de las personas mayores con corazones débiles, o con condiciones cardiacas, en quienes el flujo de oxígeno hacia su torrente sanguíneo ya se encuentra, de por sí, debilitado. Esta condición también se puede presentar en el caso de los alpinistas que no hayan aclimatado sus cuerpos de manera gradual para soportar mayores elevaciones, y se le debe procurar tratamiento inmediato. Los síntomas incluyen expectoraciones con sangre, debilidad, falta de aliento, cianosis y una aceleración de la frecuencia cardiaca y respiratoria. La víctima se debe trasladar de inmediato a altitudes menores, inferiores a los 5000 pies.
En la mayoría de las ocasiones, dentro de una situación normal de viaje, estas condiciones son bastante raras, pero si estás planeando practicar el alpinismo o el rapel es importante que desde el principio te encuentres en buen estado físico.
Otra consideración importante cuando viajes a áreas montañosas despobladas, es hacer una buena planeación. Cuando vayas a salir a zonas despobladas no dejes de avisar a alguien hacia dónde te diriges y a qué hora esperas regresar. No salgas a vagar sin rumbo, sin llevar suficientes provisiones para un lapso mínimo de 48 horas. Incluso si no estás planeando quedarte a acampar durante la noche en tu excursión, se pueden presentar condiciones de emergencia y es más prudente estar preparado para ellas. Algo indispensable es llevar contigo una mochila bien equipada. En la mochila debes incluir el botiquín básico de primeros auxilios, barras energéticas o algún otro alimento similar, cambio de ropa, una manta o una cobija térmica de emergencia y cerillos a prueba de agua. El agua es lo más esencial y también lo más pesado de llevar. Lo mínimo son dos botellas de un litro; y, además, debes conseguir tabletas purificadoras de agua y empacarlas para llevarlas contigo y así puedas purificar el agua de algún arroyo o río, si lo requieres.
Tampoco te olvides de la importancia de estas tres palabras: NUNCA VIAJES SOLO. El sistema de compañeros es indispensable si te vas a internar en áreas despobladas.
Michael Russell
Guía Independiente para tu Seguridad
Fuente del Artículo: EzineArticles.com
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